No se trata de una marca o de una firma de abogados. Se trata de dos realidades distintas y diferentes.
La inauguración del Museo Carmen Thyssen ha sido un gran acontecimiento para Málaga. Con este se amplía una oferta cultural que en los últimos quince años ha transformado el paisaje de la ciudad con el Museo Picasso, el CAC, la Fundación Picasso y los distintos espacios museísticos puestos en marcha en este período, en la mayoría de los casos por iniciativa municipal. El museo y la unión de la marca Thyssen a Málaga garantizan un salto en la identificación de esta como ciudad cultural, lo que redundará además en la positiva evolución del turismo urbano y cultural que tanto ha crecido en los últimos años.
La pinacoteca se ubica en un lugar emblemático del casco histórico lo que contribuye a incrementar su atractivo. La calle Compañía se ha transformado y ha cogido un brillo especial con el magnífico trabajo realizado por el arquitecto Rafael Roldan en la rehabilitación del Palacio Villalón y su entorno.
Con la inauguración se culmina un empeño personal del alcalde, Francisco de la Torre, lo que le da derecho al Ayuntamiento a apuntarse el éxito de consumar el logro de convertir Málaga en la sede del museo personal de Carmen Thyssen, después de sortear las desleales intenciones de las autoridades regionales.
Pero lo importante es que las cosas han terminado bien. El Museo Carmen Thyssen Málaga es una apuesta de éxito seguro. Esta pinacoteca, que pone el acento en la pintura española del siglo XIX, podrá complementarse con el museo de Bellas Artes en el que se expondrá la magnífica colección de la escuela malagueña de ese mismo siglo. Creo que, por encima de otras consideraciones, todos los malagueños tenemos derecho a alegrarnos y felicitarnos por este éxito y a reconocerlo a los que lo han hecho realidad.
En cambio no podemos estar satisfechos de la marcha del parque que el ministerio de Fomento nos prometió realizar en el antiguo campamento Benítez. Que ahora el Gobierno, con la complicidad de la Junta, pretenda que la ciudad le pague con un importe quince veces superior a lo que pretende invertir, solo puede verse como una tomadura de pelo que no podemos consentir. No sé como nos considera el señor Blanco cuando, con malas artes y exceso de demagogia, pretende que la ciudad le compense al Gobierno lo que se comprometió a realizar.
Esta nueva pirueta deja muy mal a los gobernantes socialistas de Madrid y de Sevilla y de nuevo en ridículo a la candidata-delegada que se ve obligada a quitar hierro al asunto y defender lo indefendible para cualquier persona sensata, más difícil aún a quien aspira a sentarse en los escaños de la Casona del Parque, sin duda en la oposición. *
*Publicado en la columna "desde la Caleta" del díario Málaga Hoy, el día 27 de marzo de 2011.
*Publicado en la columna "desde la Caleta" del díario Málaga Hoy, el día 27 de marzo de 2011.